Embriagándonos de Vida
La danza de la Pascua
Una de las maravillas
de la Biodanza es su magia para reconectarme con la Vida. Así lo hizo desde mi
primera ronda, desde el primer caminar invitada a abrir el pecho a la Vida.
En estos días de Pascua
celebro al Maestro Jesús de Nazaret quien supo vivir la Vida en toda su
abundancia e intensidad, de tal manera que con coraje se mantuvo congruente con
sus principios y sin dar marcha atrás sostuvo su decisión: mantenerse fiel a su
mensaje aun costándole la propia vida. Por algo escogió el Vino para decir con
él que entregaba así su vida. Hoy recibo de él ese mensaje: Vive la Vida en
toda su abundancia e intensidad. Exprímele el jugo a la vida, embriágate de
lleno en ella.
Danza tu Pascua.
Pascua significa paso….
Muchos “pasos” se danzan en una ronda:
El pasar de los pies
temblorosos a caminar construyendo un camino realizado con determinación y alegría.
El pasar de un
movimiento seguro, conocido a otro lleno de aventura, misterio, incertidumbre y
riesgo.
El pasar de un corazón
protegido a otro que sea abre a la poética del encuentro.
El pasar de la timidez
en la mirada a la fusión de almas en el abrazo.
El pasar de un ritmo
acelerado, nervioso, sin rumbo a uno integrado armonizado con el palpitar
sereno de la Vida.
El pasar de la
autocompasión a sentir mis pies arraigados y mi espalda recta afrontando con coraje
luces y sombras, en una danza de armonía.
El pasar de lo solitario
a la alegría del vínculo con el tú y el nosotros. El pasar de la nostalgia al
amor concreto y real…
Rolando Toro vislumbró
un camino: danzas integradoras que hacen desplegar nuestras alas desde el corazón,
teniendo la Vida al Centro- ella es lo más sagrado- protegiéndola, nutriéndola,
preservándola, y desde ahí reaprendiendo afectivamente a relacionarnos, a
vincularnos con nosotros, con el otro y con la Totalidad.
Un camino para avanzar
pasando….embriagándonos con toda la intensidad y la abundancia de la Vida.
Mary Carmen