lunes, 28 de marzo de 2016

Embriagándonos de Vida
La danza de la Pascua

Una de las maravillas de la Biodanza es su magia para reconectarme con la Vida. Así lo hizo desde mi primera ronda, desde el primer caminar invitada a abrir el pecho a la Vida.   

En estos días de Pascua celebro al Maestro Jesús de Nazaret quien supo vivir la Vida en toda su abundancia e intensidad, de tal manera que con coraje se mantuvo congruente con sus principios y sin dar marcha atrás sostuvo su decisión: mantenerse fiel a su mensaje aun costándole la propia vida. Por algo escogió el Vino para decir con él que entregaba así su vida. Hoy recibo de él ese mensaje: Vive la Vida en toda su abundancia e intensidad. Exprímele el jugo a la vida, embriágate de lleno en ella.

Danza tu Pascua.
Pascua significa paso…. Muchos “pasos” se danzan en una ronda:

El pasar de los pies temblorosos a caminar construyendo un camino realizado con determinación y alegría.

El pasar de un movimiento seguro, conocido a otro lleno de aventura, misterio, incertidumbre y riesgo.

El pasar de un corazón protegido a otro que sea abre a la poética del encuentro.

El pasar de la timidez en la mirada a la fusión de almas en el abrazo.

El pasar de un ritmo acelerado, nervioso, sin rumbo a uno integrado armonizado con el palpitar sereno de la Vida.

El pasar de la autocompasión a sentir mis pies arraigados y mi espalda recta afrontando con coraje luces y sombras, en una danza de armonía.

El pasar de lo solitario a la alegría del vínculo con el tú y el nosotros. El pasar de la nostalgia al amor concreto y real…

Rolando Toro vislumbró un camino: danzas integradoras que hacen desplegar nuestras alas desde el corazón, teniendo la Vida al Centro- ella es lo más sagrado- protegiéndola, nutriéndola, preservándola, y desde ahí reaprendiendo afectivamente a relacionarnos, a vincularnos con nosotros, con el otro y con la Totalidad.

Un camino para avanzar pasando….embriagándonos con toda la intensidad y la abundancia de la Vida.

Mary Carmen